Solo, despavorido y con una tremenda añoranza vacía. Toda la habitación para mis pensamientos. Solo yo y lo que pienso, lo que temo. Podría pensar las cosas más fantásticas, podría bailar, escupir, hacer muecas, blasfemar, gemir... nadie lo sabría nunca, nadie lo oiría nunca. La idea de una intimidad tan absoluta es suficiente para volverme loco.
El tiempo a tu disposición. Cada segundo pesa sobre ti como una montaña. Te ahogas en él. Desiertos, mares, lagos, océanos. El tiempo que pasa golpeando como un cuchillo de carnicero. La nada. El mundo. El yo y el no-yo. Umaharumuma. Todo debe tener un nombre. Todo debe aprenderse, probarse, experimentarse. Faites comme chez vous, chéri.
20/10/09
16/10/09
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